sábado, 28 de marzo de 2015

CRUZADAS- por Jorge A. Dágata

Hierve el agua con sal sobre la hornalla, dos pasos los separan, palos y escudos ante el mismo choque.
Un hueso se sumerge desnudo, un casco amarillo rueda a los pies del uniforme.
Papas limpias de sudor, botas sucias de patear, cubiertos afilados.
Ahora es tiempo de zapallo y de cebolla, la radio ha dicho que no, los choclos se han negado riendo a diente apretado desde los estantes, los gases han silbado lágrimas, dos pasos los acercan, la receta por todos conocida.
Hierve el agua y revuelve sobre la hornalla un caldo lento que promete, corridas y pañuelos, un poco de sangre sin cocinar, una propuesta a golpes, candados que no ceden, otro jornal que no fue.
Esa espuma que sube y se retira, se despliega el mantel, caen banderas, unas manos que cubren unos ojos, el vapor que no deja respirar.
Dos sillas.
Se sientan a comer y lo comen tan otra vez así, enfrentados

EN EL CAMINO DE BRIGHTON - Por Richard Middleton

Lentamente había trepado el sol por las colinas blancas y duras hasta alumbrar, sin el misterioso ritual del amanecer, un centelleante mundo de nieve. Una fuerte helada había caído por la noche, y los pájaros que saltaban ateridos de un lado a otro no dejaban huellas de su paso en los plateados caminos. En algunos lugares, las abrigadas cavernas de los setos mitigaban la monotonía de blancura que había descendido sobre la coloreada tierra, y allá arriba se fundían los torsos del cielo, del anaranjado al azul profundo, y del azul profundo a un celeste tan pálido que más que espacio ilimitado sugería una tenue pantalla de papel. Un viento frío y silencioso soplaba de los campos, arrancando a los árboles un fino polvillo de nieve, pero sin alcanzar a mover los pesados setos. Una vez superado el horizonte, el sol pareció ascender con mas rapidez, y a medida que se elevaba, su calor luchaba con la gelidez del viento.
Quizá haya sido esta extraña alternativa de calor y frío lo que arrancó al vagabundo de su sumo; lo cierto es que forcejeó un instante con la nieve que lo cubría, como un hombre que se revuelve incómodo entre las sábanas, y después se sentó con ojos abiertos e interrogantes.
-¡Cielos! Pensé que estaba en cama -dijo para sus adentros, observando el desnudo paisaje-, y en realidad no me he movido de aquí.
Se desperezó, y levantándose cuidadosamente se sacudió la nieve que le cubría el cuerpo. El viento lo hizo tiritar, y comprendió entonces que su lecho había sido tibio.
"Vamos, me siento bastante bien -pensó-. Supongo que es una suerte haber despertado. O una desgracia... no es demasiado agradable volver al mundo." Alzó la vista y vio las colinas que resplandecían contra lo azul como los Alpes de una tarjeta postal. "Esto significa, si no me equivoco - prosiguió lúgubremente- que aún debo marchar unas cuarenta millas. Sabe Dios lo que anduve a ver. Caminé hasta sentirme exhausto, y ahora no me habré alejado más de doce millas de Brighton. ¡Maldita sea la nieve, maldito Brighton, maldito todo el mundo!"
El sol subía cada vez más, y él echo a andar pacientemente a lo largo del camino, dando la espalda a las colinas.
"¿Me causa pena o alegría saber que fue sólo el sumo quien se apoderó de mí, pena o alegría, pena o alegría" Sus pensamientos parecían ordenarse en un acompañamiento métrico al ritmo constante de sus pasos, y no se esforzó por hallar una respuesta a su pregunta. Le bastaba con marchar a compás de ella. Había dejado atrás tres piedras miliares cuando alcanzó a un muchacho que se agachaba para encender un cigarrillo. Iba sin sobretodo y en aquel contorno de nieve parecía indeciblemente frágil.
-¿Va por este camino, señor? preguntó hoscamente el muchacho.
-Sí -respondió el vagabundo.
-Ah, entonces lo acompañaré un trecho, si no va usted demasiado rápido. Uno se siente solo a esta hora del día.
El caminante asintió y el muchacho comenzó a andar, cojeando, a su lado.
-Tengo dieciocho años -dijo, como al azar-. Seguramente usted me habrá creído más joven.
-Pensé que no tendrías más de quince.
-Se equivocaba. Cumplí los dieciocho años en agosto, hace seis que camino. Cinco veces huí de casa cuando era pequeño, y otras tantas me prendió la policía y me llevó de vuelta. La policía ha sido muy buena conmigo. Ahora no tengo casa de donde huir.
-Yo tampoco -dijo tranquilamente el vagabundo.
-Oh, ya sé lo que es usted -exclamó el muchacho, jadeante-. Un caballero venido a menos. Para usted es más difícil que para mí.
El vagabundo miró de soslayo la magra figura del joven que renqueaba a su lado, y aminoró el paso.
-No he caminado tanto como tú -admitió.
-No, se le adivina en el paso. Aún no se ha fatigado. ¿Quizá espera llegar a alguna parte?
El caminante reflexionó.
-No sé -dijo amargamente-. Uno siempre espera algo.
-Ya perderá la costumbre -comentó el muchacho-. En Londres hace más calor, pero es más difícil hallar de comer. En realidad, rara vez se encuentra algo.
-Pero siempre existe la posibilidad de encontrar a alguien que comprenda...
-La gente del campo es mejor -comentó el muchacho-. Anoche arrendé por nada un granero y dormí con las vacas, y esta mañana el granjero me sacó de allí, pero me dio té y tocino porque me vio pequeño. Por supuesto, ésa es una ventaja; pero en Londres, sopa de noche en el Embankment, y después policías que lo echan a uno de todas partes.
-Yo me caí anoche a la vera del camino y me quedé dormido. Es un milagro que no me haya muerto.
El muchacho le lanzó una mirada perspicaz.
-¿Cómo sabe que no se ha muerto? -dijo.
-No me parece- respondió el caminante después de una pausa.
-Pues yo le digo -exclamó el muchacho- que gente como nosotros no podemos escapar de esto aunque queramos. Siempre hambrientos, sedientos, cansados como perros, caminando. Y sin embargo, si alguien me ofrece trabajo y un hogar tranquilo, mi estómago se enferma. ¿Acaso parezco fuerte? Se que soy pequeño para mí edad, pero he ambulado seis años, ¿y cree usted que no estoy muerto? Me ahogué mientras me bañaba en Margate, y un gitano me mató con una lanza; me atravesó la cabeza, y dos veces me helé como usted anoche, y en este mismo camino me destrozó un automóvil; y sin embargo, aquí me ve, caminando, caminando en dirección a Londres, para irme de Londres caminando, porque no puedo evitarlo. ¡Muerto! Le digo que no podemos escapar aunque queramos.
El niño se interrumpió en un acceso de tos, y el caminante se detuvo a esperar que se recobrara.
- Será mejor que te preste mi abrigo, Tommy -dijo-: Tienes una tos muy fea.
-¡Váyase al diablo! -le gritó fieramente, chupando su cigarrillo-. Estoy perfectamente. Le estaba hablando del camino. Usted aún no lo sabe, pero lo descubrirá. Estamos todos muertos, todos los que vamos por el camino, y estamos todos cansados, pero no podemos dejarlo. En verano está el aire perfumado, el polvo y el heno y el viento le golpean a uno en la cara en los días calientes; y es hermoso despertarse en la hierba húmeda en una límpida mañana. No sé, no sé...
Súbitamente cayó hacia adelante, y el vagabundo lo tomó entre sus brazos.
-Estoy enfermo -susurró el muchacho-, estoy enfermo. . .
El vagabundo miró a un lado y a otro, pero no vio casas ni señales de vida. Sin embargo, cuando aún sostenía vacilante al muchacho en mitad del camino, un automóvil apareció de pronto a la distancia y se acercó suavemente sobre la nieve.
-¿Qué ocurre? -dijo quedadamente el conductor, deteniendo el automóvil-. Yo soy medico.
Miró atentamente al muchacho y oyó su pesada respiración.
-Pulmonía -comentó-. Lo llevaré al hospital, y a usted también, si quiere.
El vagabundo pensó en la casa de corrección y meneó la cabeza.
-Prefiero ir a pie -dijo.
El muchacho le hizo un guiño apenas perceptible mientras lo subían al automóvil.
-Nos encontraremos más allá de Reigate - murmuró-. Ya verá.
Y el automóvil se desvaneció por la blanca carretera.
Toda la mañana anduvo el peregrino chapoteando sobre la nieve fundida, pero al mediodía pidió un mendrugo en una choza y entró en un solitario granero para comerlo. Allí hacía calor, y después de comer se quedó dormido entre el heno. Estaba todo oscuro cuando despertó y echo a andar una vez más por los anegados caminos. Dos millas más allá de Reigate, una figura, una frágil figura, salió de la oscuridad a su encuentro.
-¿Va por este camino, señor? -dijo una voz ronca-. Entonces lo acompañaré un trecho, si no anda usted demasiado rápido. Uno se siente solo caminando a esta hora.
-¡Pero, la pulmonía...! -exclamó el vagabundo, aterrado.
-Morí en Crawley esta mañana -dijo el muchacho.

martes, 24 de marzo de 2015

VI CERTAMEN INTERNACIONAL DE SONETOS DOLORES 2015

SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES SADE
Seccional DOLORES (Provincia Buenos Aires)
VI CERTAMEN INTERNACIONAL DE SONETOS DOLORES 2015

BASES

1)      Este certamen está organizado por la Seccional Dolores de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), y está abierto para autores sin limitaciones de edad, ni de  nacionalidades, con obras escritas en castellano que no hayan obtenido premio o mención en otro concurso. No podrán participar los miembros directivos de SADE Dolores.

2)      El tema será MIS AFECTOS,  tomándose como ejemplo: Familiares, amigos, objetos o mascotas.
         Se podrá participar con uno o dos sonetos, pero sólo uno podrá ser   premiado.   
                
3)   La forma literaria será la de SONETO  , el que deberá ser con rima grave consonante y medida endecasílaba. El jurado tendrá en cuenta esos datos, la acentuación rítmica, ortografía, creatividad, cumplimiento del tema propuesto y uso de recursos literarios.

4)      Los trabajos deben presentarse en triplicado, escritos a máquina o computadora en hoja tipo A 4, de un lado del papel, firmados con seudónimo. En caso de participar con dos sonetos deberán estar en hojas diferentes y usar el mismo seudónimo.

5)      Las obras deben entregarse o remitirse a Concurso SADE Dolores. Calle Sarmiento Nº 87, Cód. 7100 DOLORES (Prov. Buenos Aires) Argentina.

6)     Las obras se presentarán en un sobre que contenga en su interior otro más pequeño cerrado, en cuyo frente estará el seudónimo, incluyéndose en el interior de éste todos los datos del autor: nombre, dirección, teléfono, correo electrónico si tuviera, seudónimo y título de la obra.
Puede optarse por envío a través del correo electrónico a sadeseccionaldolores@yahoo.com.ar  poniéndose en asunto Certamen Sonetos. En un archivo irá el o los poemas con seudónimo y en otro, los datos personales (Autor, título de la obra, dirección postal, teléfono y mail)

7)      El plazo de admisión expirará el 20 de junio de 2015. El resultado será dado a conocer a los galardonados en un plazo no mayor de 40 días del cierre. Más informes: sadeseccionaldolores@yahoo.com.ar

8)      Premios: Se otorgarán tres premios y,  en caso que el jurado considere, se agregarán dos y habrá menciones.
La entrega se hará en Dolores en lugar y fecha a confirmar a los galardonados con suficiente anticipación.

9)      En este certamen no se cobra arancel para participar.


sábado, 21 de marzo de 2015

Anécdotas talmúdicas y de Rabinos famosos (Selección) - Por Rabino Dr. Simón Moguilevsky

EL PRINCIPAL ENFOQUE

Cuando falleció Rabí Moshé de Kobrin, se les preguntó a sus discípulos:
“¿Cuál era el enfoque principal de su maestro?” Ellos respondieron:“Cualquier hecho de bondad en el que estaba ocupado, era su enfoque principal, con todo su ser”.


VISITA A LOS ANCIANOS

Rabí Israel de Gur acostumbraba a visitar asiduamente a los ancianos; inclusive a aquellos que no eran muy ilustrados u observantes. Cuando le preguntaron el motivo dijo:
-Casi han perdido el cuerpo y sus deseos físicos hace mucho que desaparecieron. Lo único que les queda es el alma.


DUDAS AL REZAR

Rabí Mij el de Zlotchov relataba que cuando estaba por empezar a
orar, lo embargaba un terrible sentido de vergüenza; ¿cómo podría acercarse al Eterno, cuando su vida estaba llena de pecados? Unos segundos después, pensaba que era el instinto malo que le estaba hablando para disuadirlo de rezar ¿Cómo se daba cuenta de que era él? Porque nunca le pasaba lo mismo cuando estaba por comer.


TRES AMIGOS

     Un hombre tenía tres amigos. Uno lo quería mucho y pasaba mucho tiempo con él; con el segundo no intimaba mucho, pero mantenían una relación cercana y el tercero era solamente un conocido.
     Un día fue llamado para presentarse ante el rey para ser juzgado por hechos abominables. Aterrado, le pidió a su mejor amigo que lo acompañara y para su sorpresa, éste se negó.
     Temiendo presentarse solo ante el rey, le pidió a su segundo amigo que lo acompañara. Éste le dijo que lo acompañaría hasta el palacio, pero sin entrar. Entonces se dirigió a su conocido y para su sorpresa, el mismo le dijo:
     -Entiendo tu aprieto y estoy listo para acompañarte y ayudarte. No te preocupes, vayamos juntos y cuando lleguemos allí, voy a defender tu caso.
     Los tres amigos son iguales a los tres amigos que tiene el hombre en la vida: su dinero, su familia y sus buenas acciones. El dinero constituye muchas veces una prioridad en su vida y parece ser su constante preocupación, es su mejor amigo. Y cuando va a tener que presentarse al Juicio Final, las riquezas no lo van a ayudar. Su familia, infortunadamente, es colocada muchas veces en segundo lugar en sus inquietudes. Sin embargo, lo aman y quisieran ayudarlo de cualquier manera. Pero lo pueden acompañar únicamente hasta el cementerio. Solo el tercer amigo o sea su caridad y buenas acciones, con las cuales mantiene una relación distante lo acompañarán al Gran Juicio y van a testificar en su beneficio.


COMODIDAD

     Un famoso y rico abogado realizó una visita a su compañero de infancia, Rabí Eljanan Waserman y quedó consternado por la pobreza en que vivía, diciéndole:
     -Eljanan, tu eres más inteligente que yo; si te hubieras recibido de abogado, serías hoy un hombre muy rico.
     Rabí Eljanan no reaccionó ante ese comentario. Pasaron varias horas juntos y luego el Rabino lo acompañó a la estación para tomar el tren. Allí esperaban dos trenes, uno moderno y confortable que iba para el este y otro antiguo y casi destartalado. El abogado se acercó para tomar el antiguo y el Rabino le preguntó:
     -¿Por qué viajas en ese tren tan incómodo? toma mejor el más nuevo.
     El amigo lo miró con curiosidad y le dijo:
     -Pero yo voy en otra dirección.
     Rabí Eljanan ignoró la respuesta.
     -Sin embargo -dijo- ¿no es más confortable viajar en un tren moderno y con asientos afelpados?
El abogado, ya nervioso le espetó:
     -Eljanan, lo que dices no tiene sentido! ¿De qué me sirve un tren cómodo si no me lleva adonde tengo que ir?
     Rabí Eljanan le respondió tranquilamente:
     -Escúchate a ti mismo. Tienes razón. Cuando quieres llegar a algún destino, el nivel de comodidad no interesa. Lo principal es llegar donde tienes que estar ¿Recuerdas que hoy me preguntaste por qué no me recibí de abogado? Por supuesto que esa carrera sería más
lucrativa, pero no es mi meta en la vida ¿Para que me sirve la comodidad, si no llego donde tengo que estar?

Darás vuelta la página Por Ezequiel Feito

Cuando el viento agite la invisible hoja
donde has escrito y tachado tanto
errores y aciertos,
alguna palabra solitaria
dirá que ha llegado la hora de volver la página
y enterrar los muertos.

Se plegará dócilmente como sanándote el alma,
y habrá otro blanco río y un nuevo cielo.

Volverás la página y comprenderás la vida
como en un destello:
La hoja que has vuelto nunca será blanca,
nunca será pura.

Y seguirás escribiendo
por los ríos y valles que invisibles trazaste
mientras pasó el tiempo.
La darás vuelta y nacerá gastada,
pues no existe el hombre que escriba
sobre un papel nuevo.

Ruleta de la suerte Por Héctor Fuentes

Los caminos verdaderos
están hechos de serpientes:
si caminas decidido no te tocan,
si dudas te muerden.

En el fondo de las cosas
se agazapa lo imposible,          
vuelo de pájaros amarillos
silencio resplandeciente.

Cada instante
es la ruleta
donde gira
y cae la suerte.
La tropilla de la vida
se abre paso como puede.

Si bebes de esta copa
conocerás la fugacidad
de un beso inmortal.

La poesía está despierta
en los labios
que se muerden.

En la piel de los amantes
juegan siempre
los gorriones.

Poema interminable Por Mayte Sánchez Sempere

Tomo una sola letra y le pido
"no me duelas,
tú no,
aún puedes estirarte".

Le pellizco una esquina con los dientes,
la deformo, le pinto suelo y techo,
le invento una mirada, la punta de unos dedos,
la pego en los cristales
a mi letra,
hasta que se despega y cae al suelo
y entonces grita,
mi letra llama a otras,
me rodean, susurran una historia
que dolerá, como me duele todo.

Termino de contar,
me sacudo las comas,
tomo una letra,
solo una letra sola
le pido "no me duelas"...